Diseñado para la última luz del día.
Polaris es el domo de los atardeceres. Su cristalera panorámica orientada al oeste convierte cada puesta de sol en parte del alojamiento. La luz dorada entra por la fachada acristalada y baña el interior con una calidez que, simplemente, no se puede recrear con bombillas.
Con sus 50 m² y capacidad para hasta 4 personas, Polaris funciona igual de bien para una escapada en pareja con espacio de sobra como para una familia que busca una experiencia distinta. La bóveda hexagonal de madera en el techo añade una textura visual única que cambia con la luz a lo largo del día.
Y cuando cae la noche, el cielo de Soria —el más oscuro de Castilla y León— hace el resto. Desde la cama, sin moverse, se ven las estrellas a través de los triángulos abiertos de la cubierta.