Entorno

Mayo en Miralobos: las flores que te encontrarás en un paseo desde el domo

12 de mayo, 2026 DEV_ADMIN 3 min de lectura

Los campos de Soria florecen tarde. Mientras en la costa los campos ya están altos a finales de marzo, aquí —a más de mil metros— mayo es el mes en que todo se enciende a la vez. Si vienes ahora a Miradomos y das un paseo de media hora desde los domos, esto es lo que verás.

Jara pringosa (Cistus ladanifer)

El olor antes que la flor. La jara llena las laderas de Soria con un aroma resinoso, dulzón, que se pega a la ropa y al pelo. Las flores son grandes, blancas, con una mancha granate en el centro de cada pétalo, y duran apenas un día: se abren con el sol y se caen al atardecer. El campo, en mayo, está cubierto de pétalos caídos como si hubiese nevado por la noche.

Tomillo (Thymus vulgaris, y sus parientes)

El tomillo soriano florece entre mayo y julio. Sus flores diminutas, de un rosa pálido casi malva, atraen a las primeras abejas serias del año. Si te agachas y aprietas una mata con la mano, el olor que te queda es el mismo de los guisos del invierno. La etnobotánica local lo usaba —y lo usa— para todo: infusiones digestivas, lavados de manos, aderezos.

Amapolas (Papaver rhoeas)

Las amapolas no son sutiles. Tiñen los bordes de los caminos de un rojo que parece pintado, y en algunos años invaden parcelas enteras de cereal en barbecho. Duran poco, también: una semana fuerte y luego se van rápido. Si llegas a mediados de mayo, las verás todavía. Si llegas a finales, la sierra estará empezando a dorarse.

Lavanda silvestre (Lavandula latifolia)

A diferencia de su prima cultivada —la que llena los campos de la Provenza— la lavanda silvestre soriana crece dispersa entre las piedras calizas. Es más baja, más áspera, más fuerte de olor. Su flor es de un azul-violeta intenso, y atrae a una mariposa muy concreta: la ortiguera (Aglais urticae), de tonos rojizos, fácil de ver entre mayo y junio en estos prados.

La flora que pasa desapercibida

Si caminas con calma, verás también lo pequeño: las primeras orquídeas silvestres (varias especies de Ophrys), los gladiolos de campo (Gladiolus illyricus) escondidos entre la hierba alta, las salvias silvestres, los cantuesos en las zonas más secas. Cada una con su nicho, su época, su polinizador. La sierra recompensa al que mira despacio.

El paseo desde el domo

Saliendo desde Miradomos, hay una ruta corta —menos de una hora ida y vuelta— que atraviesa una ladera de jara y tomillo, un pequeño robledal y un mirador desde el que se ve toda la vega del Ucero. En el camino encontrarás casi todo lo descrito aquí.

Si vienes alojado con nosotros, te damos el mapa al llegar.

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Una noche bajo el cielo más oscuro.

Glamping en Soria · Tres domos a 100 metros entre sí.

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